El anuncio de Estados Unidos sobre el levantamiento temporal de varias sanciones a Venezuela, incluidas las del sector petrolero y el gas, después de que el Gobierno de Nicolás Maduro y la oposición acordaran la supervisión internacional de las próximas elecciones, no ha pillado de improviso a Repsol.

La petrolera española ya avanzaba este julio en su Informe de Estados Financieros del primer semestre que, aunque se mantenía la situación política y económica en Venezuela, habían mejorado las perspectivas como consecuencia de la incipiente relajación de las medidas coercitivas del Gobierno de Estados Unidos.

Repsol aseguraba seguir adoptando las medidas necesarias para continuar su actividad en Venezuela, con respeto a la normativa internacional de sanciones aplicable, incluyendo las políticas estadounidenses, en relación con Venezuela.

Pero también hablaba de avances en la mesa de negociación entre el Gobierno y la oposición venezolana, y avisaba de que esperaba «progresivas reducciones en las medidas coercitivas si dichas negociaciones prosperan», como parece que ha sucedido con ese levantamiento temporal de sanciones que se ha producido meses después.

Desde 2017, con Donald Trump como presidente, Washington ha aplicado sanciones contra Venezuela como el veto de acceso al sistema financiero estadounidense, la congelación de cuentas bancarias y otros activos del Gobierno de Maduro, y el bloqueo de las importaciones de hidrocarburos de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA).

Sin embargo, la Administración Biden ha flexibilizado esta postura, y este mismo mayo, por ejemplo, anunciaba la autorización temporal de algunas transacciones de varias firmas estadounidenses con PDVSA que estaban prohibidas desde noviembre de 2018.

Repsol: apuesta firme pese a la amenaza de sanciones

En los últimos años, la presencia de Repsol en Venezuela se ha visto enturbiada por la amenaza de sanciones de Estados Unidos a las petroleras que operan allí, aunque la compañía española siempre se reafirmó en mantener sus negocios en el país.

Además, Repsol ha recibido cargamentos de crudo de Venezuela como pago de las deudas acumuladas.

La compañía está en Venezuela desde 1993 y actualmente tiene presencia en el país a través de su participación en empresas mixtas de crudo.

Entre sus explotaciones, está el campo Perla, con una producción esperada cuando se puso en marcha de 1.200 millones de pies cúbicos de gas al día, y que fue el mayor descubrimiento de gas en la historia de la compañía y el campo más grande de Latinoamérica.

Situado en aguas del Golfo de Venezuela, a 50 kilómetros de la costa, contiene unos 17 billones de pies cúbicos de gas, que equivalía -cuando se puso en marcha el primer pozo- a 18 veces el consumo anual de España.

Además, Repsol tiene una participación del 60 % en el estado de Monagas a través de Quiriquire Gas, área que ocupa 93,15 kilómetros cuadrados, y cuenta, además, con licencia de exploración y explotación de hidrocarburos gaseosos no asociados en el bloque Quiriquire Profundo.

También participa en Petrocarabobo, área de 382,86 kilómetros cuadrados, en la que se trabaja en el desarrollo de reservas de crudo pesado.

Asimismo, cuenta con una participación del 40 % en la empresa mixta Petroquiriquire, en sociedad con la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), que opera en los campos de Quiriquire, del estado Monagas, y Mene Grande y Barúa Motatán, en los estados Zulia y Trujillo.

La petrolera española firmó un acuerdo con PDVSA para invertir 1.200 millones de dólares en el proyecto Petroquiriquire, empresa mixta de la que la petrolera estatal venezolana es accionista mayoritaria, para aumentar la producción de crudo.

La exposición patrimonial, a la baja

A 30 de junio de este año, la exposición patrimonial total de Repsol a Venezuela era de 327 millones de euros -345 millones de dólares-, 84 millones menos que los 411 millones a que se elevaba a 31 de diciembre de 2022.

La exposición actual de la compañía en Venezuela incluye fundamentalmente el financiamiento otorgada a las filiales venezolanas, pues ha ido paulatinamente reduciendo su exposición en Venezuela.

En sus cuentas de 2018 reconoció provisiones por riesgos o deterioros reversibles de 1.159 millones de euros, principalmente por la evolución del sector petrolero en Venezuela y su exposición patrimonial al país, que se quedó entonces en 456 millones de euros.

Además de a la evolución del sector petrolero en Venezuela, las provisiones obedecían al aumento de la tasa de descuento, a las modificaciones en los planes de explotación de los activos productivos de las entidades participadas por el grupo en Venezuela, al retraso en el cobro de las ventas y al aumento del riesgo de crédito, lo que afectaba al valor de los instrumentos de financiación y cuentas a cobrar a PDVSA.

Fuente: Banca y Negocios