El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, dijo que Estados Unidos ejercería un control muy estricto sobre el flujo de fondos derivado de un acuerdo petrolero, anunciado a principios de esta semana, con North American Blue Energy Partners (NABEP).

«El gobierno de Estados Unidos negoció este acuerdo con mucho cuidado. Nos tomamos muy en serio las prácticas comerciales, la confianza y el rigor financiero de las operaciones», dijo Wright en una conferencia de prensa en Caracas.

El empresario venezolano Alejandro Betancourt, quien dirige la empresa, no tiene ningún proceso judicial en curso en Venezuela, afirmó la presidenta interina Delcy Rodríguez durante el evento.

La mandataria encargada señaló que, tanto el gobierno de Estados Unidos como el de Venezuela, están trabajando para poner fin a las sanciones contra el Estado venezolano, indicó una nota de Reuters.

«Creo que los acuerdos, con miles de millones de dólares de inversión y finalmente muchísimos empleos creados, son esenciales para comenzar a traer la paz, las oportunidades y la prosperidad para todos», declaró el secretario de Energía estadounidense.

Wright dijo a la televisión CNBC que la producción venezolana, actualmente de 1,2 millones de barriles por día (b/d), «superará los dos millones de b/d para finales de esta década».

El gobierno de Venezuela asegura que la producción de petróleo aumentó casi 30% desde la extracción de Nicolás Maduro en una operación militar estadounidense el 3 de enero. Sin embargo, la cifra aún es lejana a los 3 millones de b/d que Venezuela llegó a producir a finales del siglo pasado.

Washington está inmerso en una guerra con Irán que ha provocado una fuerte alza en los precios del crudo. Conseguir un petróleo más barato es una prioridad para Trump antes de las legislativas de medio mandato en noviembre, en las que su Partido Republicano podría perder el control del Congreso.

Los expertos estiman no obstante que el efecto de este acuerdo recién se verá en unos años.

Fuente: Banca y Negocios