El precio del oro alcanzó este lunes un nuevo máximo histórico, superando los 5.100 dólares por onza, en una escalada que el Fondo Monetario Internacional interpreta como reflejo de una incertidumbre estructural en el orden económico global. “Cuando digo que la incertidumbre es la nueva normalidad, el precio lo demuestra claramente”, afirmó Kristalina Georgieva, directora gerente del organismo, durante un evento organizado por el centro de estudios Bruegel en Bruselas.
El metal precioso ha duplicado su valor en apenas 18 meses, impulsado por la depreciación del dólar, el deterioro de las condiciones geopolíticas y las señales contradictorias sobre política monetaria en Estados Unidos. En lo que va de año, acumula una subida cercana al 20%, consolidándose como activo refugio en un entorno de volatilidad persistente.
Refugio en lo conocido
Georgieva subrayó que, en contextos de alta incertidumbre, los agentes económicos tienden a buscar activos tradicionales como reserva de valor. “El oro ha sido conocido durante siglos como un activo en el que se puede confiar”, señaló. Consultada sobre la continuidad de esta tendencia, la economista búlgara indicó que “nadie” espera una resolución rápida de las tensiones actuales, por lo que instó a prepararse para escenarios prolongados de inestabilidad.
El repunte de los metales preciosos se intensificó tras el Foro Económico Mundial de Davos, donde el mensaje dominante fue la necesidad de adaptarse a un orden internacional menos estable. A ello se suman nuevas fricciones comerciales, como la advertencia del presidente estadounidense Donald Trump de imponer aranceles del 100% a Canadá si concreta un acuerdo con China.
En paralelo, persiste la incertidumbre monetaria. Esta semana se espera el anuncio de un nuevo presidente para la Reserva Federal, mientras que las proyecciones de la Casa Blanca sitúan el crecimiento de EE.UU. entre el 4 y el 5% en términos reales, muy por encima del consenso de los analistas. La divergencia entre expectativas políticas y previsiones técnicas aumenta la presión para una eventual reducción de tipos de interés.
Fuente: Finanzas Digital