El secretario del Interior de los Estados Unidos, Doug Burgum, anunció oficialmente el inicio de una nueva etapa en la relación económica bilateral con el arribo del primer cargamento de oro proveniente de Venezuela. El envío, valorado en aproximadamente 100 millones de dólares, llegó a suelo estadounidense el pasado viernes para ser destinado a usos industriales y comerciales.

Firmamos las primeras licencias para el flujo de minerales críticos y preciosos. El viernes llegaron a Estados Unidos 100 millones de dólares en oro desde Venezuela”, afirmó Burgum, al tiempo que destacó que este cargamento constituye uno de los logros más tangibles de la reciente normalización de los vínculos entre ambas naciones.

Durante sus declaraciones, Burgum subrayó el vasto potencial minero de Venezuela, estimando que solo sus reservas de oro podrían alcanzar un valor cercano a los 500 mil millones de dólares. Además del metal precioso, mencionó otros recursos estratégicos fundamentales para las industrias de defensa, tecnología y bienes de consumo.

El funcionario aseguró que el entusiasmo entre los ejecutivos de compañías estadounidenses es alto tras los cambios legales impulsados por el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez. Según Burgum, la reforma energética vigente y la próxima legislación minera han creado un escenario favorable para el retorno del capital extranjero al mercado venezolano.

El secretario Burgum, quien recientemente sostuvo reuniones en Caracas con directivos de petroleras y mineras de EE. UU., elogió la visión del presidente Donald Trump. Señaló que la política de la Casa Blanca hacia Venezuela está sentando las bases de una “era dorada de abundancia” fundamentada en el acceso a recursos estratégicos compartidos.

El presidente Trump ha prometido una era dorada de abundancia, y qué mejor manera de empezar que con el primer mineral crítico llegando literalmente en lingotes de oro desde Venezuela”, expresó el secretario.

Finalmente, el funcionario recalcó que el fortalecimiento de esta cooperación minera y energética marca el inicio de una fase de crecimiento económico para ambos países, apalancada en las reformas aprobadas por el Parlamento venezolano para atraer y proteger la inversión internacional.

Fuente: El Universal