Las autoridades venezolanas estudian la posibilidad de recurrir a un préstamo provisto por Catar con el propósito de cancelar más de 2.000 millones de dólares en obligaciones vencidas con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). ‎‎

Según reveló este jueves una investigación exclusiva de la agencia de noticias Reuters, la maniobra financiera representa un esfuerzo estratégico clave para reanudar el flujo de créditos multilaterales hacia el país suramericano.

‎‎La información obtenida apunta a que esta alternativa cuenta con el respaldo diplomático de Estados Unidos.‎‎

El mecanismo financiero prevé que el fondo del país del Golfo cubra los compromisos en mora y que, una vez que el BID aprueba formalmente un desembolso inicial para Venezuela, dichos recursos se utilizan para reembolsar el capital a Catar.

‎‎El acceso de Venezuela a nuevos créditos del BID permanece completamente suspendido desde mayo de 2018 debido al impago recurrente de sus cuotas de capital e intereses. ‎‎

Tras casi una década en situación de default en la mayor parte de su deuda externa y bajo el peso de las sanciones financieras internacionales, el país se encuentra marginado de los mercados tradicionales de capital, lo que limita su capacidad de maniobra frente a su crisis de liquidez.‎‎

De acuerdo con los informes recogidos por el medio internacional, el financiamiento que se logra desbloquear de la institución multilateral se destinaría prioritariamente a atender necesidades de protección social y la recuperación de la red eléctrica nacional, cuya infraestructura padece un severo deterioro tras años de subinversión y fallas en el mantenimiento.‎‎

A pesar del avance en las conversaciones sectoriales y de que el BID reabrió recientemente su oficina en Caracas, Reuters aclaró que la propuesta de financiamiento bilateral se mantiene bajo evaluación técnica y no ha recibido una confirmación oficial por parte del Ministerio de Comunicación de Venezuela, el Departamento del Tesoro estadounidense o el Ministerio de Relaciones Exteriores catarí.

Fuente: El Universal