En un giro imprevisto en la política exterior hacia Caracas, el Gobierno de los Estados Unidos anunció el despliegue de un plan exprés de financiamiento y asistencia técnica destinado al sector agroalimentario venezolano.

‎La medida busca facilitar que los importadores locales adquieran alimentos y materias primas provenientes del campo norteamericano, posicionando a Venezuela como un mercado estratégico para rubros clave como el trigo, el maíz y la soja.

Según los informes publicados originalmente por el diario español ABC, Washington implementará el programa de garantías de crédito GSM-102. ‎Este mecanismo reduce los riesgos de las entidades bancarias extranjeras que desean respaldar transacciones de compra emitidas desde el territorio venezolano.

‎Pilares del plan de cooperación agrícola

‎La estrategia de la Casa Blanca va más allá del levantamiento de restricciones comerciales inmediatas, a dividir tres frentes de acción institucional:

‎Garantías de crédito: Mitigar el riesgo financiero para que firmas venezolanas puedan obtener créditos internacionales destinados a la compra masiva de cosechas estadounidenses.

‎Misiones comerciales y asistencia técnica: El Departamento de Agricultura estadounidense planifica misiones comerciales directas hacia comienzos de 2027, además de otorgar plazas de intercambio para capacitar a científicos e investigadores venezolanos en normativas sanitarias y de producción.

‎Programas de ayuda alimentaria: Evaluaciones técnicas para incorporar al país a redes de asistencia nutricional, con especial enfoque en familias en situación de vulnerabilidad y comunidades que sufrieron el impacto directo del doblete sísmico de mediados de año.

‎Esta sorpresiva diversificación de la agenda bilateral se produce pocas semanas después del histórico acuerdo energético, que ya abrió las puertas a una presencia masiva de empresas petroleras de EE.UU. en las principales cuencas de extracción de crudo del país caribeño.

Fuente: El Universal