El conflicto comercial entre los dos gigantes de Norteamérica alcanzó una nueva dimensión regulatoria.
El gobierno de Canadá formalizó la entrada en vigor de aranceles del 15 %, 25 % y 50 % a una amplia gama de productos provenientes de Estados Unidos, aplicando una política de reciprocidad estricta "dólar por dólar" frente a los recargos fronterizos decretados previamente por la administración de Donald Trump.
De acuerdo con información publicada en medios locales, la medida canadiense afecta a un estimado de 20.000 millones de dólares estadounidenses (unos 27.600 millones de dólares canadienses) en importaciones norteamericanas.
El monto fijado por Ottawa equivale de forma exacta al volumen de pérdidas proyectadas para el sector productivo canadiense desde que Washington impuso un recargo unilateral del 50% el pasado mes de agosto.
La lista de mercancías estadounidenses afectadas por el incremento aduanero incluye categorías estratégicas para el intercambio comercial:
Metales y Fabricación: Acero y aluminio.
Tecnología y suministros: Artículos electrónicos de consumo y pulpa de papel.
Bienes Agroalimentarios: Productos lácteos y alimentos procesados.
La profundización de esta guerra arancelaria se produce luego de que el primer ministro canadiense, Mark Carney, diera por rotas las mesas de negociación con la Casa Blanca el pasado 21 de agosto al rechazar condiciones que calificó de "injustas" para la autonomía e industria de su país.
Para contrarrestar la inestabilidad en las cadenas de suministro locales y amortiguar el impacto financiero, el gobierno canadiense ha desbloqueado una partida presupuestaria de emergencia de 7.500 millones de dólares canadienses (unos 5.400 millones de dólares estadounidenses) destinadas al rescate y subsidio de las corporaciones nacionales afectadas por la disputa aduanera.
Fuente: El Universal