La posibilidad de que la Binance Card llegue a Venezuela dejó de ser una especulación y comenzó a tomar forma. Todo empezó con un mensaje de intriga publicado por la plataforma en X: “Escuchamos. Trabajamos. Ya casi”. Sin detalles oficiales, la frase encendió las expectativas en un país donde el uso cotidiano de criptomonedas se ha expandido con rapidez.

El economista Asdrúbal Oliveros interpretó el mensaje como una señal del peso que ha ganado el mercado venezolano dentro del ecosistema cripto. Recordó que, según un estudio de Ecoanalítica, 27% de la población en edad de trabajar ha utilizado aplicaciones de criptomonedas para transacciones, mientras que 56% conoce o ha escuchado hablar de estas herramientas.

En contraste, la penetración de la banca internacional es mínima: solo 4% tiene cuentas en Estados Unidos y 8% en Panamá. Para Oliveros, este contexto explica por qué las stablecoins se han convertido en una herramienta cotidiana para pagos, ahorro y transferencias.

La expectativa aumentó aún más cuando el periodista especializado en telecomunicaciones Fran Monroy aseguró que faltan pocos días para el lanzamiento de la tarjeta en el país. Según dijo, primero se habilitaría la versión virtual y luego la tarjeta física. Monroy afirmó que Binance ya compartió una fecha, aunque pidió no revelarla públicamente.

¿Qué es la Binance Card?
La Binance Card es una tarjeta de débito que permite pagar en comercios y retirar dinero utilizando criptomonedas, las cuales se convierten automáticamente a moneda local en el momento de la transacción. En la práctica, funciona como un puente entre el ecosistema cripto y el sistema de pagos tradicional, facilitando el uso diario de activos digitales sin necesidad de venderlos previamente.

En un país donde las stablecoins ya operan como medio de pago informal, la llegada de una tarjeta que integre directamente estos activos al sistema comercial podría reducir la fricción entre plataformas digitales y comercios físicos.

Oliveros advierte que el reto no es solo la adopción, sino la consolidación de un ecosistema más sólido, con educación financiera, protección al usuario y reglas claras que permitan innovar sin frenar el desarrollo. “Ahí está una de las mayores oportunidades del sistema financiero venezolano para los próximos años”, señaló.

Fuente: Finanzas Digital