Las intervenciones cambiarias del Banco Central de Venezuela (BCV) han logrado suavizar los movimientos más bruscos del tipo de cambio oficial, pero no han corregido el desajuste de fondo. Así lo señala Ecoanalítica, que advierte que el diferencial cambiario continúa siendo un indicador sensible de las expectativas del mercado y de la disponibilidad real de divisas en la economía.

Según la firma, la mayor oferta relativa de dólares en el mercado formal ha evitado episodios de volatilidad extrema, pero no ha resuelto el problema estructural: la demanda de cobertura cambiaria sigue superando con holgura la oferta disponible. En consecuencia, las distintas referencias del mercado —oficial, mesas bancarias y cotizaciones paralelas— continúan moviéndose a ritmos distintos, reflejando tensiones que las intervenciones solo logran atenuar temporalmente.

Sistema ampliado, pero aún insuficiente

El economista Alejandro Grisanti, socio fundador de Ecoanalítica, explicó recientemente que el Gobierno ha intentado ordenar el acceso formal a divisas mediante la ampliación del sistema bancario autorizado para canalizar las ventas oficiales. El mecanismo central sigue siendo el Sistema de Subastas Electrónicas, que opera con Banesco, BNC, Provincial y Mercantil, y que ha ejecutado cuatro rondas con montos entre 200 y 300 millones de dólares dirigidos a personas naturales y jurídicas.

De forma paralela, el BCV ha comenzado a incorporar nuevos bancos —públicos y privados— para ampliar la red operativa: Bancamiga, Banplus, Banco Plaza, Bancaribe, Sofitasa, Banco Activo, Fondo Común, Banco Caroní, Banco Exterior, Banco de Venezuela, Banco del Tesoro y BDT. La participación efectiva de cada institución depende de su corresponsalía internacional y de las autorizaciones operativas del propio BCV.

El objetivo es claro: ensanchar el canal formal para reducir la presión sobre el mercado paralelo. Pero, como advierte Ecoanalítica, el problema no es de arquitectura institucional, sino de magnitudes.

Fuente: Finanzas Digital