La federación que agrupa a los operadores de estaciones de servicio en Venezuela, Fenegas, declaró una emergencia sectorial ante lo que describe como un deterioro progresivo de la rentabilidad en el negocio del combustible. En una comunicación enviada al Gobierno y citada por Reuters, la organización advierte que los márgenes actuales no permiten cubrir los costos básicos de operación, pese a años de solicitudes formales para revisar el esquema vigente.

Según fuentes cercanas a Fenegas, las estaciones reciben un centavo de dólar por cada litro vendido, independientemente del tipo de combustible o del método de cobro. En la práctica, ese margen no cubre los gastos esenciales de funcionamiento. Una estación que despacha 50.000 litros al mes genera alrededor de 500 dólares, mientras que los costos fijos —salarios, servicios, impuestos y mantenimiento mínimo— superan los 800 dólares mensuales.

El desfase entre ingresos y costos no es nuevo, pero se ha acentuado con la dolarización parcial de la economía y el aumento de los gastos operativos. Fenegas sostiene que esta situación compromete la continuidad del servicio en varias regiones.

Tres precios, un mismo problema

El combustible se comercializa hoy bajo tres esquemas distintos. El primero es la gasolina “súper premium”, vendida a un dólar por litro en un plan piloto que comenzó en Caracas y se ha extendido a otras zonas. El segundo mantiene el precio fijado en 2020, de 0,50 dólares por litro, aún vigente en la mayoría de las estaciones abastecidas por Pdvsa.

El tercero corresponde a la gasolina altamente subsidiada, pagada en bolívares, cuyo equivalente ronda los dos centavos de dólar por litro. Esta coexistencia de precios genera distorsiones que, según Fenegas, dificultan la planificación y reducen la viabilidad del negocio. La federación plantea que un esquema uniforme permitiría operar con mayor estabilidad.

La demanda se ajusta donde el precio sube

El plan piloto de gasolina a un dólar por litro ha provocado una caída marcada en las ventas. Algunas estaciones de Caracas, que antes vendían más de 36.000 litros diarios, hoy despachan entre 1.000 y 2.000 litros, según fuentes del sector citadas por Reuters.

La reducción responde a la limitada capacidad de pago de los consumidores, que no pueden asumir precios internacionales de forma sostenida. La caída en el volumen de ventas agrava la situación de los operadores, que dependen del flujo constante para compensar márgenes muy estrechos.

Fenegas afirma que, pese a múltiples gestiones, no ha logrado establecer un canal efectivo para abordar la situación. La federación se reunió esta semana con representantes del Gobierno para presentar la declaración de emergencia, pero hasta ahora no hay pronunciamiento oficial. El Ministerio de Comunicación, responsable de atender consultas de prensa, no respondió a las solicitudes de comentario.

La declaración de emergencia refleja las tensiones de un mercado que combina subsidios, precios congelados y una economía parcialmente dolarizada. La sostenibilidad del sector dependerá de si se revisa el esquema vigente o si se mantiene un modelo que, según los operadores, ya no cubre los costos mínimos de funcionamiento. El desafío para las autoridades será equilibrar la necesidad de ajustar precios con el impacto que ello tendría sobre el consumo y el acceso al combustible.

Fuente: Finanzas Digital