La decisión del gobierno estadounidense de prohibir a todas sus aeronaves civiles volar en el FIR Maiquetía, el espacio aéreo que cubre prácticamente todo el territorio venezolano, ha generado dudas sobre hasta dónde llega la capacidad de Estados Unidos para imponer restricciones más allá de su propio territorio.
La orden se formalizó bajo el Título 49 del Código de Estados Unidos y en la regulación 14 CFR 91.1609, un mecanismo legal que permite al presidente Donald Trump restringir operaciones aéreas de su jurisdicción cuando considera que existe un “riesgo extremo para la seguridad de la aviación civil”.
Desde ese marco jurídico, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos no está cerrando el espacio aéreo de Venezuela —algo que solo podría hacer el Estado venezolano—, pero sí está cerrando el acceso de sus propios aviones y generando un efecto dominó en la aviación internacional.
El anuncio ocurrió en medio de un aumento significativo de la tensión entre ambos gobiernos, con un despliegue militar norteamericano en el Caribe, advertencias públicas de Trump sobre un “cierre total del espacio aéreo alrededor de Venezuela” y nuevos mensajes que apuntan a aislar al gobierno de Maduro en medio de la crisis política prolongada.
Efecto internacional del cierre del espacio aéreo venezolano
La medida de la FAA, inicialmente técnica, establece que las aeronaves estadounidenses no pueden entrar, sobrevolar ni operar en Venezuela, y esto incluye vuelos comerciales, privados, charter y de carga.
Cada movimiento requiere una autorización especial, que solo se otorgan en casos humanitarios, diplomáticos o de seguridad nacional.
Aunque la orden afecta directamente solo a aviones y operadores norteamericanos, en la práctica muchas aerolíneas de otros países también han optado por evitar el espacio aéreo venezolano debido a: pólizas de seguro, auditorías de riesgo, y protocolos internos basados en alertas de la FAA, la EASA europea y Transport Canada.
De esa forma, una medida pensada para proteger a aeronaves estadounidenses termina teniendo impacto global, reduciendo el tráfico internacional que cruza por Venezuela y modificando rutas hacia Suramérica.
¿Por qué puede EE UU tomar decisiones sobre el FIR de otro país?
El gobierno de Estados Unidos posee la autoridad legal de regular a cualquier aeronave registrada en su territorio u operada por empresas estadounidenses, sin importar en qué parte del mundo vuelen. Y puede impedirles entrar a cualquier zona que considere peligrosa.
Este tipo de restricciones no son exclusivas del caso venezolano: la FAA mantiene prohibiciones similares para Siria, Corea del Norte, parte de Somalia, Irak y zonas en conflicto armado.
Sin embargo, en el caso venezolano, la medida tiene un claro componente geopolítico, amplificado por el contexto militar en la región.
“Es una contramedida política, no solo un asunto de seguridad”
Para Ileana Rodríguez, analista internacional del Tecnológico de Monterrey, la orden de la FAA es una medida que debe leerse en clave política: “Es parte de la presión de Estados Unidos sobre el gobierno de Maduro. Deben sentarse a dialogar”.
La especialista considera que la prohibición funciona como una contramedida, una forma de sanción encubierta. "Se justifica en el nivel de tráfico de drogas hacia Estados Unidos, pero no es el único argumento", señaló en declaraciones al medio Milenio.
El cierre del espacio aéreo ocurre en un momento de tensión inédita. Trump ha sugerido abiertamente que el territorio venezolano está rodeado de vigilancia militar.
Fuente: El Nacional